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viernes, 30 de marzo de 2012

DON JOSÉ RAMOS COSTA PRESIDENTE DEL VALENCIA CF DESDE 1976 AL 1984.

José Ramos Costa, nacido en Valencia (1926-1989), presidente del Valencia CF (1976-1984). Después del período de Ros Casares le llegó el turno a José Ramos Costa, elegido presidente en enero de 1976. Bajo su presidencia, el club de Mestalla vivió una carrera deportiva marcada por el título de la Copa en 1979 y el título de la Copa de Ganadores de Copa en 1980, aunque desde el punto de vista económico de Valencia comenzó a entrar en la deuda se debe principalmente a las obras de remodelación de Mestalla para que que podría estar listo para la Copa del Mundo en 1982, y la adquisición y las obras de la "Ciudad Deportiva del Valencia CF". Ese esfuerzo económico resultó ser un éxito económico en el largo plazo, y un activo que el club sigue beneficiándose de la. José Ramos Costa, hijo de D. Juan Ramos Chiva, una directiva de 50 años de Valencia, dio un impuls nuevos al club, culminó con periodo más brillante de Valencia y el mayor trofeo hasta ahora: Copa de la Copa de Ganadores. Con el inicio de la temporada 76-77, el Valencia comenzó una era completamente diferente. El paraguayo Heriberto Herrera llegó a Valencia como entrenador y los jugadores nuevos Castellanos, Diarte, Carrete, Botubot, Arias y Mario Kempes en especial a la superestrella de Argentina se unió a Valencia, entre otros. Kempes es el futbolista más importante que han jugado en el Valencia, debido a sus éxitos internacionales (fue parte del equipo de Argentina que ganó el Campeonato del Mundo en 1978), así como a su actuación con el Valencia Club de Fútbol. Kempes fue el máximo goleador de la Liga española en dos ocasiones, en la 76-77 (24 goles) y 77-78 (28 goles), máximo goleador de la Copa del Mundo que se llevó a cabo en su país en 1978 y jugador clave en ganar la Copa del Rey de 1979 y el 1980 Recopa de Europa. Su carisma, sus tiros libres y su capacidad goleadora hizo un periodista argentino le bautizo con el apodo de 'Matador' y el conjunto de Mestalla gritaba "¡No diga Kempes, diga gol 'todos los domingos. Un entrenador destituido (Heriberto Herrera), un crack como Kempes en el equipo, los jugadores de Valencia, que estaban mejorando como Enrique Saura o Ricardo Arias, un buen desempeño de la nueva firma a los jugadores Castellanos, Carrete y Botubot, todos los que han sido las claves de la primera temporada de Ramos Costa como presidente. El español-francés Marcel Domingo Heriberto Herrera sustituye a la cabeza de la temporada y estuvo a cargo de la devolución de Valencia a Europa, después de un período de cinco años de ausencia. Domingo, que venía de Burgos, de formación, trajo a tres jugadores con él, la guardameta Manzanedo destacándose entre ellos. A lo largo de las estaciones Ramos Costa, no carecía de Valencia, jugadores de mucha calidad. Otros futbolistas que llegaron en estos años fueron Daniel Solsona y Rainer Bonhof, jugador internacional alemán que había sido campeón del mundo en 1974. Daniel Solsona, por su parte, ha sido uno de los futbolistas más técnicos que han jugado en Valencia. La temporada 78-79 destacó por el rendimiento en las competiciones de copa. La competencia no fue fácil. El equipo dirigido por Pasieguito, que había sustituido a Domingo, tuvo que probar ante el Barça. El partido de ida tuvo un resultado esclarecedor: Barcelona 4 - Valencia 1. La fase de clasificación parecía sentenciada y pocos creían en la recuperación Valenciana. Pero en el partido disputado en Mestalla, el Valencia dio la vuelta de calificación por completo y vencer al equipo blaugrana 4-0 resultado, que permitió a Valencia para seguir en la Copa del ... y recorrer todo el camino a la final. Después del Barça, los rivales vinieron de la Segunda División, y el Valencia venció cómodamente a Alavés, así como Valladolid. Llegaron a la final para enfrentar el Real Madrid. El escenario fue el Vicente Calderón. En las terrazas, 25.000 aficionados valencianos ondeó la bandera valenciana las senyeras en la capital española, la celebración de una de las mejores victorias en la historia del club. Valencia, que jugó con el equipo senyera, fue formado por Manzanedo, Carrete, Arias, Botubot, Cerveró, Bonhof, Castellanos, Solsona, Saura, Kempes y Darío Felman y Tendillo participaron también. Valencia ganó 2-0, ambos goles de la estrella argentina del "Che" del equipo. Junto a Kempes, el hombre más destacado de aquella final fue Arias. La celebración en la ciudad del Turia se había completado. Pero todavía sería mayor la temporada siguiente, de nuevo en una competición europea. Tras el título de la Copa del Rey, el Valencia jugó la Recopa de Europa. Pasieguito volvió a ser el secretario técnico y Alfredo di Stéfano fue de nuevo a cargo de la ganadora en Europa. Gracias al título europeo, la Liga y la Copa que estaba en el fondo, la temporada 79-80 fue una de las temporadas más exitosas de Valencia. El equipo de Mestalla tuvo que vencer a rivales de calidad, de Copenhague, el Glasgow Rangers, Barcelona, ​​el Nantes francés y del equipo en la final al Arsenal londinense. Alrededor de 7.000 valencianos se desplazó a Bruselas para asistir a la final europea frente a los artilleros del Arsenal, que eran más bajos que los aficionados ingleses presentes en el estadio de Heysel. El equipo estaba compuesto por Pereira, Carrete, Arias, Tendillo, Botubot, Solsona, Bonhof, Subirats, Saura, Kempes y Pablo. Ya en el tiempo extra, Castellanos reemplazado Subirats. El equipo era modesto y con mucha tensión. Después de 120 minutos de juego y con 0-0 el marcador, la final tuvo que ser resuelto por las sanciones. Era el turno de Valencia y de Kempes, quien falló el primer penalti. Las cosas no empezaron bien. Pero Ian Brady, también se perdió la suya. Los ocho siguientes en una fila se calificaron (Solsona, Pablo, Castellanos y Bonhof anotó para el Valencia) y dio paso a una muerte súbita. Ricardo Arias vencer a Pat Jennings y Pereira se convirtió en el héroe de la final, cuando se detuvo pena de Rix. La euforia estalló y Saura fue el encargado de recoger la Copa de Campeones europeos de la taza. La temporada 80-81 comenzó con la de la Supercopa de Europa. Ningún equipo español hasta ese año había ganado esta competición, que lleva el ganador de la Copa de Europa y el ganador de la Copa de Campeones de Copa. Su rival del Valencia fue un viejo conocido, el Nottingham Forest, actuales campeones de la Copa de Europa y Super y un equipo con gran potencial. La competición se jugó en dos patas. El Inglés ganó el partido de ida, en la ciudad de tierra mítica, 2-1, la meta valenciana está marcado por el argentino Felman. Todo estaba aún por decidir en el Luis Casanova. Valencia jugó con Sempere, Cerveró, Botubot, Arias, Tendillo, Castellanos, Saura, Solsona, Morena, Kempes y Felman. El uruguayo Fernando Morena anotó el único gol del partido y el valor doble del gol marcado en el terreno la Ciudad de Valencia, dio su primer título de Supercopa de Europa. En cuanto a la Liga se refiere, en el que la temporada de Valencia tuvo la oportunidad de ganar el campeonato, aunque no logró llevarlo a cabo. Fueron cuartos en la tabla, tres puntos por detrás de los líderes: Real Sociedad. Una de las razones para el rendimiento medio en la fase final de la temporada de la liga jugado por el Valencia fue la partida de dos de las estrellas del equipo, Mario Alberto Kempes y Morena Fernando, que regresó a sus países de origen con el fin de jugar en River Plate y en Peñarol, respectivamente. A partir de ese momento, la situación social y deportivo de Valencia Club de Fútbol comenzó a empeorar. La celebración de la Copa del Mundo en España fue una gran carga financiera para el club, ya que el trabajo de actualizar en el estadio nacieron por el club. En la temporada 81-82, el Valencia tuvo un papel secundario y acabó en quinta posición en la liga. Tras la marcha de Kempes y Morena, un gran jugador entró en el equipo, el danés Frank Arnesen, que sólo fue capaz de poner en un buen desempeño en el primer año, ya que las lesiones lo mantuvo alejado del campo de juego durante mucho tiempo. Un joven futbolista de Betxí, que se convertiría en un símbolo de su tiempo también hizo su debut ese mismo año: Roberto Fernández. En la temporada siguiente (82-83), el desastre que estaba en camino empezó a ser visible. La situación económica fue empeorando. Con Miljan Miljanic como entrenador, las únicas alegrías de la temporada fueron la victoria en Mestalla ante el Barça de Diego Armando Maradona, el rendimiento de Kempes para el equipo después de su breve estancia en Río y la eliminación del Manchester United, Ostrava Banik y el Spartak de Moscú en la Copa de la UEFA. El resto no eran más que problemas y la ansiedad. Con sólo siete por jugar antes del final de la temporada y el Valencia se encontraba en una situación desesperada en la tabla, Koldo Aguirre sustituye Miljanic, que había sido despedido después de perder 5-2 en Sarriá. Valencia tenía que ganar el último partido de la temporada y esperar los resultados de sus rivales con el fin de evitar el descenso a la Segunda División y continuar en la primera división. En Mestalla, el Valencia tuvo que jugar el Real Madrid, que estaba arriesgando su título de la Liga. Valencia se impuso 1-0, con un gol de Tendillo. Los otros resultados de esa ronda de partidos también fueron favorables para ellos: ritmo Atlético Racing de Santander en Madrid y Celta de Vigo perdió en Valladolid, ambos por 3-1, mientras que Las Palmas fue golpeado 1-5 en el San Mamés por el Athletic de Bilbao, que se consagró campeón de la Liga. Valencia había sobrevivido increíblemente descenso. La temporada siguiente (83-84) Ramos Costa dejó la presidencia, que fue tomada hoy por el cardiólogo Vicente Tormo.

Cuando Valencia tenía derby

Todavía colea los fastos de la bandera, y en aquellas horas, mientras arreglaban el terreno de juego y ordenar las solitarias gradas del recién estrenado Mestalla , los mossos recordaban entre bromas aquella tarde del ya lejano Septiembre, donde Cubells , portador ilustre del símbolo fundacional, era recibido con una atronadora ovación en su irrupción en el Coliseum valencianista. Aquellos pre-adolescentes luciendo un pronunciado aire rebelde imitaban aquellos actos que tanto significaron en la ciudad, soñando despiertos - e inmiscuidos concienzudamente en un claro ejercicio de desatención al trabajo - con poder convertirse en los protagonistas futuros de aquella pequeña epopeya social. Pero ya lejanos aquellos días, la mañana de joguineig infantil sería el preludio de otro evento de igual magnitud. Los dos principales clubes de la ciudad se volverían a ver las caras esa tarde por enésima vez durante la temporada futbolística, y en esta ocasión, sería en un duelo a vida o muerte, sin margen de error para el campeón vigente, el Valencia FC , empeñado en conservar el título que había ganado con tantas dificultades del año anterior. Desde los cafés de la calle de La Paz, hasta la siempre alegre Rue del mercado central, los comentarios a viva voz entre mercaderes y clientela, entre amigos coloridos de azul y compañeros de militancia blanca, eran monopolizados "Para el Partido." Aunque estaban vigentes los resentimientos de aquel penal anotado por Esteban - muy protestado por el sector blanquinegro, y que generó arduas parodias y encendidos debates mediáticos - que supuso una dolorosa derrota del Fe-Ce por 1-2 ante el equipo del río,! ya Mestalla .! afrenta de la que se dio buena cuenta en el partido de vuelta, jugado el 21 de Diciembre de 1924, con gol de Montes , devolviéndole así, y muy convenientemente, el golpe al enemigo ... argumentaban los doloridos valencianistas, temerosos de que la igualdad reinante en aquellos duelos hegemónicos los dejara - como ya pasó dos años atrás - sin campeonato que celebrar, y con ello, otros tantos meses de aguantar sobre sus espaldas la ramassada rana. Mientras las paraetes de castañas y algodón dulce se instalaban en la explanada que daba acceso al recinto, los primeros señoritos en llegar a sus pulidos asientos en la elitista tribuna observaban con estupor las previas del encuentro escritas bajo múltiples cabeceras. Tanto el VFC como el Gimnàstic llegaban a aquel duelo de desempate en igualdad absoluta, ambos, solas habían perdido un partido, como locales, en sendos Derby y por idéntico resultado, 1-2. Ni tan sólo los cinco goles que llevaron la victoria nos lo Club España - histórico campeón regional - en la última jornada fueron suficientes para romper la igualada y dejar en solitario al conjunto Mestalla en lo más alto de la tabla. Así que no había otra para evitar la moneda al aire que bordes las caras en un partido definitivo, entre dos vecinos enemistados en lo deportivo, pero capaces de convivir - como así se demostró en aquellos actos donde el club echó a la calle a la ciudad para bendecir su bandera, coincidiendo con los actos de celebración del XV aniversario del Gimnàstic - en lo social. Con cerca de mil ruidosos y entusiastas azulgranas perfectamente identificados, y en una grada repleta de sombreros acompañados de sus inseparables diarios vespertinos bajo la la axila, que solían transformarse durante el encuentro en amenazadoras porras improvisadas con las que atemorizar a rivales y colegiados, dio inicio el partido del año. Ya en los primeros instantes lo que había sido una historia de competencia de ti a ti, con episodios "trágicos" de pérdidas de títulos en enfrentamientos directos, comenzó a decantarse hacia el lado local, en una especie de aviso sobre lo que el destino le tenía preparado al fútbol Valentín. Rino , en el minuto 9, transformó en gol el insultante dominio local, inclinados estos hacia la portería de Boro en su intención de evitar que el vecino pudiera tener la más mínima oportunidad de sentirse cómodo. En plena algarabía, el Valencia FC celebraba haber llegado a los tres mil socios, inaugurando nueva sede social - Calle de la Paz n º 28 - como colofón a una era de bonanza que tenía en Mestalla la joya de la corona, un estadio, que lucía durante aquella tarde un pleno sin precedentes, acogiendo las líneas de cal de los corners a picar niños que habían logrado sortear la vigilancia para colarse en el recinto, e inauguró con ello, una tradición que se alargaría durante generaciones entre la juventud valencianista. En el crepúsculo de aquel 8 de Febrero de 1925 con el 3-0 que anotaría Montes sólo reanudarse la segunda parte, el público ya festejaba el campeonato. Quedaba por derimir por cuantos goals se ganaría a un desdibujado Gimnástico , incapaz de presentar batalla, y que solo había evitado una goleada mayor en los primeros 45 minutos merced de una extraordinaria actuación de su portero. Pero lo que parecía ser un funeral rana en un match que pretendía pasar a la posteridad tenía guardado un final apoteósico, que convertiría aquella humillación a manos de su enemistad compañero de fatigas, en un encuentro recordado durante generaciones. Con el gol de Calvo de penalti, el Gimnàstic hacía subir el tanto del honor, quedando estampado un 6-1 en el marcador con el que el Fe-Ce celebraría por todo lo alto renovar su título de campeón, y con él, su pase a la eliminatoria ante el CD Castellón , para esclarecer qué entidad valenciana representaría a su fútbol en la Copa de España . Pero entre aquella regocijo blanquinegra, había un chico, natural de Algirós , e irremediablemente irreverente con la ortodoxia imperante en el foot-ball de la época que aún no había dicho la suya. Ese día, extraño en él, no destacó sobre el resto. Aunque el partido le preparó el oportunidad de subirse al carro de los "héroes" que ya habían quedado inmortalizados durante aquella tarde en los rotativos de la época. El señor López Espinós , que sería perseguido durante semanas bajo la acusación de ser "merengot" , señaló un penal en el 84 como castigo a una rociones actitud del cuadro visitante, interesado desde hacía demasiados minutos a parar aquella sangría a base de patadas y antideportivos gestos. Pero Cubells no era de esa clase de tipo que se conformaban con ser uno más . El primer valencianista en llegar a la internacionalidad quería poner el broche de oro, y de forma especial, a un día maravilloso. Con el campeonato en el bolsillo y el encuentro carente de interés para un respetable más pendiente de ofender al rival con sus celebraciones que del terreno de juego, aquel que de niño quería ser torero y al que la vida le regaló el fútbol como compensación a su frustrado sueño, decidió lanzar la pena máxima de espaldas, poniendo en evidencia esa rebel.ldia casi crónica de la que hacía gala sobre el césped. Osadía que no fue recompensada, aunque Arnet , extremo azulgrana, salió disparado hacia el balón, lento en su tránsito hacia la línea de corner, introduciéndolo, con un pronunciado gesto de rabia, en su propia meta. Ya establecido el 7-1 en el tanteo definitivo, se dirigió hacia Cubells recriminó-le en un alarde de hombría, que se dejara de contemplaciones, ya que a ellos no les afectaba perder por siete, ni por ocho, mientras no se les faltara al respeto, como intentó hacer "el Cucala" , que sin quererlo, se había erigido en protagonista de una historia recurrente que hizo correr ríos de tinta, siendo entonada entre copas y degustada bajo el humo de los puros durante más de una década, el tiempo que duró aquella rivalidad intramuros en un Cap-i-Casal que se rindió a la hegemonía blanquinegra , capaz de terminar, con un lento goteo de años, con cualquier competidor. Más de ochenta años después, ambos conjuntos, siendo el Levante UD heredero de lo - a pesar de lucir el topónimo que no le corresponde por apodo, colores e historia - vuelven a enfrentarse en una situación de casi paridad, que puede resultar, si los monos logran sobrevivir en la élite, el inicio de una recuperación que le devuelva a Valencia el conocimiento del significado de la palabra derby, con el que terminó la creación de la liga de fútbol profesional en 1928.
DE NUESTRO AMIGO : José Ramón Albiach

miércoles, 21 de marzo de 2012

El Valencia CF cumple setenta años de su primera Liga

El Valencia, club que en sus 93 años de historia acumula seis títulos de Liga, cumplirá mañana setenta del primero de ellos, logrado el 22 de marzo de 1942 por un equipo recordado por la "delantera eléctrica", que dirigió Ramón Encinas, en una etapa en la que el club estaba presidido por Luis Casanova.



El título se confirmó con un triunfo en Mestalla ante el Espanyol por 2-1 en la antepenúltima jornada de una Liga en la que la alineación más habitual la formaron Eizaguirre, Álvaro, Juan Ramón, Bertolí, Iturraspe, Lelé y los delanteros "eléctricos" Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza, precisamente la que jugó aquel partido.



También integraron la plantilla en aquella campaña 41-42 el guardameta Pío junto a Sierra, Pechuán, Botana, Lerma, Mena y el que se convirtió en "sexto hombre" de aquella famosa delantera: Silvestre Igoa.



Algunos de estos futbolistas habían llegado al club incluso antes de la guerra y la mayoría completó una trayectoria dilatada en la entidad, que en algunos casos se prolongó hasta la década de los años cincuenta.



Fue la 41-42, la primera con catorce clubes, una Liga de récords con un total de 85 goles marcados por el Valencia en veintiséis partidos, registro no alcanzado hasta entonces.



Esta cifra permitió que el goleador histórico del club, Edmundo Suárez "Mundo", se proclamara máximo realizador del torneo con veintisiete goles en los veinticinco encuentros que disputó en esa Liga.



En el primer partido de la segunda vuelta, el Valencia perdió por última vez (0-1 ante el Atlético Aviación en Mestalla) pero tras ocho triunfos y un empate en las siguientes nueve jornadas llegó al choque ante el Espanyol en el que se proclamó campeón en un partido en el que Lelé y Gorostiza marcaron los tantos valencianistas.



Ese 2-0 al descanso sentenció el campeonato a favor del equipo de Encinas, el más regular de la temporada, que cerró la Liga sin volver a perder, ya que en los dos últimos compromisos empató a tres en Vigo ante el Celta y ganó en casa por 3-1 ante el Real Madrid, que fue segundo a siete puntos.



Tras aquel éxito deportivo, que llegó un año después del título copero de 1941, el club valenciano abrió su capítulo de éxitos en la Liga que se prolongó con cinco trofeos más, los dos de aquella década (1944 y 1947), el de 1971 y los otros dos conseguidos ya en este siglo (2002 y 2004).



El Valencia vivió en los años cuarenta la primera de las dos grandes etapas de esplendor de su historia. Lo hizo con un equipo compacto, en el que las estrellas brillaban por sí mismas, pero sobre todo por el fútbol colectivo que desplegaban. Era un bloque difícil de superar.



Fue un título logrado en un momento de dificultad extrema tanto para el club como para el país. El Valencia había vuelto a competir tras la Guerra Civil, en la que el campo de Mestalla había quedado prácticamente arrasado, y algunos jugadores importantes habían abandonado la entidad.



Sin embargo, el trípode integrado por el presidente Casanova, el ex árbitro Luis Colina y el primer jugador internacional de la historia del club, Eduardo Cubells, condujo al Valencia hacia una etapa de esplendor concretada con tres ligas, dos títulos de Copa y tres finales perdidas en esa competición.



En lo extradeportivo, el país, en los primeros años del Gobierno del general Francisco Franco, vivía tiempos de carestía, estraperlo y aislamiento internacional, ya que la Segunda Guerra Mundial estaba en su momento de mayor intensidad.



La electricidad era uno de los bienes escasos de aquellos años de privaciones. Su importancia provocó que al ataque del equipo se le bautizará con el sobrenombre de "eléctrico".



Eran tiempos de un fútbol diferente al actual, el de los domingos por la tarde, cuando los aficionados y los futbolistas cruzaban el río y caminaban juntos hacia el estadio. En su puerta se separaban: unos se sentaban en su localidad y otros se equipaban en el vestuario para saltar al terreno de juego.

http://www.levante-emv.com/deportes/2012/03/21/valencia-cf-cumple-setenta-anos-primera-liga/891442.html

jueves, 8 de marzo de 2012

Piojo fulminó a los holandeses en el camino a la final de Champions de 2000

El Valencia ya sabe lo que es enfrentarse al PSV y ganarle. Fue en la fase de grupos de la Champions de la temporada 1999-00, donde el club blanquinegro alcanzó su primera final de la competición tras completar una trayectoria histórica.

Claudio 'Piojo' López era la estrella de aquel equipo que dirigía Cúper y anotó los dos goles, uno en cada partido, tanto el 1-0 de Mestalla como el 1-1 de Holanda, que fue considerado mejor tanto de esa edición de la Champions.

El 3 noviembre de 1999 los valencianistas recibieron al PSV y le derrotaron por un solitario gol del argentino. De esa noche no queda ningún jugador en la actual plantilla valencianista, pero sí dos en activo. En concreto, el sevillista Palop, que ahora ha recuperado la titularidad en el Sánchez Pizjuán, defendió la portería, ya que Cañizares atravesaba por una lesión.

El otro es el levantinista Farinós, que formó pareja en el centro del campo con Gerard, quien vivió su noche mágica en los cuartos de final contra el Lazio, ante el marcó dos goles para acercar a los de Cúper a las semifinales.

Mendieta fue el capitán, en el punto álgido de su carrera futbolística. Por su parte, en el PSV destacaba sobre todo Ruud Van Nistelrooy, que marcó de penalti en el encuentro disputado un mes y medio antes en Eindhoven. Pero también figuraba Van Bommel en el centro del campo y Rommedahl, que entró al campo en la recta final, justo después de que el Piojo hubiese marcado el gol decisivo.

El Valencia superó sin problemas esa fase, e incluso quedó primero en el grupo F, con doce puntos, por delante del Bayern de Munich, que sumó siete, del Glasgow Rangers con siete también y del equipo holandés, que quedó último con sólo cuatro puntos.

Después vino una segunda fase de grupos, y los de Cúper también se clasificaron, en esta ocasión como segundos por detrás del Manchester United, con un último partido en el que ambos equipos pactaron un empate a cero que dejó fuera a la Fiorentina.

Luego vinieron los cuartos y las semifinales ante el Barcelona, hasta alcanzar la final, en su debut en la máxima competición continental, conseguida gracias al cuarto puesto del año anterior, con Ranieri en el banquillo. La final lamentablemente la perdió ante el Real Madrid, en una noche en la que los nervios atenazaron a los valencianistas, que no dieron una y no pudieron con la experiencia de gente como Redondo.

sábado, 3 de marzo de 2012

Guillot fue el último debutante del VCF en lograr un hat-trick con la selección

Roberto Soldado consiguió el miércoles, ante Venezuela, un hat trick con la selección española, algo que no había conseguido ningún jugador debutante del Valencia CF desde hacía cincuenta años. El último jugador valencianista en conseguir tres goles en un partido con la selección, fue el también valenciano, Vicente Guillot, que marcó tres goles el día de su debut con la selección, el 1 de noviembre de 1962, en partido clasificatorio para la Eurocopa de 1964 contra Rumanía, disputado en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.

En aquella ocasión, el jugador de Aldaia marcó el primero, el cuarto y el quinto gol de España en los minutos 7, 27 y 70 de partido. Guillot fue internacional en 6 ocasiones y marcó un total de 4 goles. Desde entonces, únicamente dos jugadores del Valencia han logrado marcar gole en su debut con la selección española. Óscar Rubén Valdez, en partido amistoso contra Uruguay en 1972, y Fernando Gómez Colomer, contra Hungría partido clasificatorio para el Mundial de Italia 90.

Roberto Soldado es el jugador número ochenta del Valencia CF en ser convocado con la selección española. El primer jugador valencianista en acudir a una cita con la selección nacional fue Eduardo Cubells en 1925.

El VCF visita Los Cármenes casi 37 años después

El Valencia CF visita este domingo a un histórico, el Granada CF, ausente de la Primera División desde hace 36 años, desde la temporada 1975-1976, cuando perdió la categoría por última vez. El equipo de Mestalla visitará por primera vez el nuevo estadio de Los Cármenes, inaugurado en 1995, para tratar de derrotar a los andalucez, a los que no vence a domicilio desde 1970, cuando aún jugaban en el antiguo Los Cármenes, un estadio que no ha sido especialmente propicio para los blanquinegros.

Valencia y Granada se han enfrentado en terreno nazarí un total de 17 ocasiones a lo largo de la historia de la Primera División, en las cuales los valencianos únicamente han logrado tres victorias y cuatro empates, por diez triunfos de los andaluces, con un balance de 20 goles a favor y 29 en contra.

La última vez que ambos equipos se enfrentaron en terreno granadino, fue el 28 de diciembre de 1975, en el partido correspondiente a la 15ª jornada de Liga, y que finalizó con derrota valencianista por 2-1, con goles de Lorenzo y Oruezábal para los locales, y de Grande, en propia meta, para los visitantes. El Valencia formó en aquella ocasión con Balaguer, Barrachina, Cordero, Barrero, Tirapu, Planelles, Quino, Domingo, Saura, Johnny Rep y Keita.

La última victoria del Valencia en Los Cármenes, como decíamos al principio del artículo, data del 15 de febrero de 1970. En aquella ocasión, el Valencia se impuso en el partido correspondiente a la jornada 22 por 0-1, gracias a un gol de José Ramón Fuertes al comienzo del encuentro. La formación que presentó el equipo che en aquella ocasión fue la siguiente: Abelardo, Barrachina, Aníbal, Paquito, Poli, Nebot, Sol, Antón, Vidagany, Fuertes y Ansola.

El primer encuentro que el Valencia disputó en el feudo granadino tuvo lugar en la temporada 1941-1942, y en aquella ocasión el equipo valencianista se impuso por 1-2, gracias a los goles de Asensi y Gorostiza. El partido, que se disputó el 12 de octubre de 1941, correspondía a la tercera jornada de Liga, y el equipo che presentó la siguiente alineación: Pío, Álvaro, Juan Ramón, Sierra, Iturraspe, Asensi, Mundo, Bertolí, Epi, Amadeo y Gorostiza.

Como datos anecdóticos, la mayor derrota sufrida por el Valencia en Granada tuvo lugar el 12 de enero de 1968, cuando el equipo valencianista cayó goleado por 3-0, mientras que la mayor victoria sucedió el 24 de octubre de 1943, cuando el Valencia se impuso por 1-3, con dos goles de Mundo y uno de Vicente Hernández.